Valores benedictinos

Uncategorized 2020-05-27

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prayer of saint benedict to move away

Fue capaz de sopesar todas estas cosas en comparación con la vida enseñada en los Evangelios, y eligió la última. Si aceptamos la fecha 480 para su nacimiento, podemos fijar la fecha de su abandono de las escuelas y de su hogar alrededor del año 500 d.C. No fue fácil para san Benito elaborar su Regla y mucho menos imponerla a los monjes.

  • Siempre que practicamos nuestras disciplinas cuaresmales, lo hacemos siguiendo algunas de las pautas que él estableció.
  • Fue para su monasterio de Monte Cassino que escribió la Regla por la que es conocido.
  • Cuando confesamos nuestros pecados, a menudo seguimos la instrucción pastoral de San Benito.
  • Por lo tanto, es más que el padre de alguna forma occidental genérica de piedad; es uno de los fundadores de gran parte de la práctica del rito occidental de la santa ortodoxia.
  • Irónicamente, no se propuso en la vida guiar e instruir a otros; simplemente quería entrar en la soledad y rezar sus oraciones.

El benedictino no hace voto explícito de pobreza; sólo promete obediencia según la Regla. Las posesiones se pueden tener en común, pueden ser grandes, pero deben administrarse para promover el trabajo de la comunidad y en beneficio de los demás. Si bien el monje individual era pobre, el monasterio debía estar en condiciones de dar limosnas, no verse obligado a buscarlas.

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Su primer deber como abad en Vicovaro terminó con un intento de envenenamiento por parte de unos monjes obstinados con las reglas y la disciplina. Las cosas mejoraron en Subiaco, donde pudo construir una la virgen de guadalupe primera comunidad de jóvenes devotos que también fueron fieles a sus mandamientos, y la Regla de San Benito tuvo su consagración en Montecassino, el monasterio que fundó y donde vivió hasta su muerte.

Iglesias nombradas por el Santo Rosario

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Kathleen Norris hablará en el Saint Benedict Center

El viernes pasado recibimos la buena noticia del gobernador Ricketts de que a partir del próximo lunes muchos de ustedes podrán ir a la iglesia nuevamente. Sin embargo, continuará el requisito del distanciamiento social, lo que limitará el número de personas que pueden estar en un espacio particular de la iglesia. Y no a todo el mundo se le aconseja ir a misa, los ancianos y aquellos con problemas de salud subyacentes es mejor que se queden en casa. Aquí, en el priorato, continuaremos viviendo nuestras misas y parte de la liturgia de las horas. La forma de oración que cubre así la totalidad de nuestras horas de vigilia, San Benito llama el primer grado de humildad.

El primer escalón comienza cuando lo espiritual se une a lo meramente humano o, como lo expresa el santo, es el primer escalón de una escalera, cuyos peldaños descansan en un extremo del cuerpo y en el otro del alma. La capacidad de ejercitar esta forma de oración se ve favorecida por ese cuidado del “corazón” en el que tantas veces insiste el santo; y el corazón se salva de la disipación que resultaría de las relaciones sociales por el hábito de la mente que ve en todos a Cristo mismo. El ideal benedictino de pobreza es bastante diferente del franciscano.

No más mortificación de la carne entonces, no ayunos, no sacrificios, no más años de aislamiento, sino una nueva forma de estar al servicio de Dios y de la comunidad religiosa, hecha de oración y trabajo, en el plano físico y mental. equilibrio para traer la paz y la plenitud del equilibrio interior de cada uno. Por eso San Benito comparó el monasterio con una escuela que se suponía que debía enseñar el camino de la salvación a los que entraban.

Benedicto era hijo de un noble romano de Nursia, un pequeño pueblo cerca de Spoleto, y una tradición, que San Beda acepta, lo convierte en gemelo de su hermana Escolástica. Pasó su infancia en Roma, donde vivió con sus padres y asistió a las escuelas hasta que alcanzó sus estudios superiores. Hay mucha diferencia de opinión en cuanto a la edad de Benedict en ese momento. Generalmente se ha dicho santa misa que tiene catorce años, pero un examen cuidadoso de la narrativa de San Gregorio hace imposible suponerlo menor de diecinueve o veinte. Tenía la edad suficiente para estar en medio de sus estudios literarios, para comprender el significado real y el valor de la vida disoluta y licenciosa de sus compañeros, y para haber sido profundamente afectado por el amor de una mujer (Ibid. II, 2).

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